Un recorrido por la Costa Brava

El Parque Natural del Cabo de Creus es una península que se adentra diez kilómetros en el mar y constituye la zona situada más al norte de la Costa Brava. Ofrece unas vistas maravillosas, acantilados, calas escondidas y espacios tranquilos y poco concurridos.

El primer pueblo que encontramos desde la frontera francesa es Portbou. Desde la carretera podemos ver una panorámica de la ciudad con sus características vías de ferrocarril.

Diez kilómetros al sur nos encontramos con Colera, un antiguo y tradicional pueblo de pescadores.


A doce kilómetros de frontera con Francia encontramos Llançà. El Port de Llançà es un animado complejo turístico costero y característico de la zona por sus excelentes condiciones para practicar deportes acuáticos. Es destacable el gran contraste que existe entre el moderno puerto deportivo y la pequeña ciudad.

Dejando Llançà por la carretera que lleva a Cadaqués, llegamos a la villa marinera de El Port de la Selva, espléndido ejemplo de la comunión entre el mar y la montaña típica de la Costa Brava. Cuenta con un monasterio que data del siglo X, Sant Pere de Rodes, una de las estructuras románicas más notables de España. Los miradores de los alrededores ofrecen vistas panorámicas del golfo de Roses.


En el sur se encuentra una de las poblaciones más visitadas y pintorescas de la Costa Brava, Cadaqués. Situada en el extremo de una profunda bahía y con un puerto natural, conserva su propia personalidad. Numerosos artistas e intelectuales han estado vinculados a Cadaqués, entre ellos Picasso, Klein y Salvador Dalí, que tenía su residencia en Portlligat, a sólo un kilómetro de distancia. Es él quien le dio fama y prestigio internacional. Es interesante el Museo Municipal de Arte donde se exhiben obras de artistas vinculados a Cadaqués.

El Golfo de Roses abarca una bahía de 15 kilómetros y forma una inmensa playa de arena. Se puede visitar el Parque Natural de los Aiguamolls de l’Empordà y admirar las numerosas variedades de flora y fauna. En la parte noreste del golfo, se encuentra la localidad de Roses. La fortaleza data del siglo XVI, la Ciutadella. Aunque sólo se conservan ruinas, sigue siendo de interés arquitectónico. También encontramos los restos del asentamiento griego de Rhode y la iglesia románica de Santa María. Roses es una de las ciudades más visitadas de la Costa Brava. Su puerto pesquero es un puerto líder en el litoral norte de Cataluña, y su zona costera es una de las más animadas, especialmente de noche. Contrastando con otras zonas donde el turismo también es frecuente y numeroso, en Roses encontramos lugares de belleza casi virgen, como la bahía de Montjoi o el Cabo de Norfeu.

Situado junto al río Muga se halla Castelló d’Empúries. El centro de esta ciudad apenas se ha transformado con la aparición del turismo. Se pueden visitar los restos de murallas, las torres y el puente, de origen medieval.


En la costa, en la otra orilla de la Muga, nos encontramos con un escenario completamente diferente, la rica urbanización de Empuriabrava. Está formada por un entramado de canales navegables donde las casas tienen su embarcadero en la puerta, y cuenta con fantásticas instalaciones para todo tipo de deportes náuticos. En las inmediaciones, también dispone de un aeropuerto para aviones ligeros, que permite la práctica de paracaidismo.

A L’Escala se llega por la Autopista AP-7 (salida 5) y luego a través de una carretera local. L’Escala es un pueblo de pescadores y un lugar privilegiado para los amantes del windsurf. Cuenta con excelentes puertos deportivos y es también el punto de acceso a las ruinas de la colonia griega de Empúries.


Las Islas Medas pertenecen a Torroella de Montgrí-L’Estartit, un archipiélago formado por 7 islas con fondos rocosos, cuevas submarinas y praderas de posidonia. La reserva marina de las Islas Medas es una de las más importantes del Mediterráneo, además de ser la más grande en extensión de Cataluña. Sin duda, se trata de uno de los lugares predilectos de los aficionados al buceo.

Begur se encuentra a 50 kilómetros de la ciudad de Gerona y a sólo cinco kilómetros de la costa. Aunque Begur no es conocido por sus monumentos, la ciudad entera ha sido declarada una zona pintoresca, con calles y casas de piedra características de la región y un gran número de tiendas, bares y restaurantes, que proporcionan a las noches de la Costa Brava una gran oferta de locales y ambiente. Sus calas principales son Aiguafreda, Aiguagelida, Sa Riera, Fornells, Sa Tuna, el Cap de Begur y Aiguablava.

Cuando llegamos a Palafrugell, nos sorprende la falta de actividad turística, excepto los domingos, que es el día de mercado. Sin embargo, Palafrugell cuenta con tres distritos diferentes: Tamariu, Llafranc y Calella de Palafrugell, tres de los lugares más bonitos, característicos y animados de la costa. Lugares de interés son: el Jardín Botánico del Castillo de Cap Roig, uno de los más completos del país, donde en verano se realizan conciertos al aire libre, y el Faro de Sant Sebastià, con maravillosas vistas de la costa y de la ermita de Sant Sebastià. Palafrugell también tiene un archipiélago llamado Islas Formigues, especialmente recomendado para el buceo.


Después, encontramos Palamós, ciudad marinera y pesquera de mayor dimensión que las anteriores y sede de importantes eventos deportivos. Es esta una ciudad característica por su puerto pesquero, el puerto deportivo y sus instalaciones deportivas.

Platja d’Aro es uno de los centros turísticos más concurridos de la Costa Brava y cuenta con una completa gama de instalaciones comerciales, de ocio y actividades desarrolladas para el turismo. Hay innumerables restaurantes, discotecas, tiendas y viviendas. Entre este pueblo y nuestro próximo destino, encontramos la exclusiva zona residencial de S’Agaró, un modelo de turismo selecto.


El siguiente destino es Sant Feliu de Guíxols. Aquí se encuentra la única plaza de toros de la Costa Brava. Es bonita la ermita de Sant Grau y sus numerosos miradores desde donde disfrutaremos de fantásticas vistas, como del Cap de Mort.

Las tierras bajas de La Selva presentan un paisaje abrupto, marino y con una densa vegetación que justifica su nombre, “la selva”. Tossa de Mar es la primera ciudad que encontramos en nuestro recorrido, localidad en la que se halla situado el Hotel Turissa. Continuando por la carretera de la costa, se llega a Lloret de Mar el primer enclave turístico de la Costa Brava en cuanto a instalaciones de ocio y entretenimiento. Se trata de un lugar que cuenta, además, con interesantes monumentos históricos y patrimoniales. La última ciudad de la Costa Brava hacia el sur es Blanes, con el centro de la ciudad a tan sólo unos pasos de la playa. Llaman la atención los restos del Castillo de Sant Joan y las ruinas del Palacio Gótico. Al igual que Lloret, es un enclave turístico muy conocido donde no faltan los hoteles, campings, restaurantes, bares y discotecas.